El nombre de Efraín Juárez sigue resonando en la UNAM, pero no precisamente por los triunfos que todos esperaban. El estratega llegó con la misión de devolver a los Pumas a la cima del fútbol mexicano, un sueño que se ha convertido en una pesadilla tras una temporada para olvidar. 🏆 Sin embargo, sus declaraciones recientes han encendido la polémica: ¿realmente está dispuesto a quedarse si las cosas no mejoran?
El técnico no se anduvo con rodeos al admitir que su primera campaña al frente del equipo fue un fracaso total. "Es un fracaso, lo dije en mi última conferencia y es un fracaso lo que se ha hecho", sentenció. Pero lo más llamativo no fue su autocrítica, sino su respuesta a una pregunta que todos se hacen: ¿qué pasaría si llega una oferta de otro club? Su respuesta fue contundente y llena de pasión.
"Vine por amor, no por dinero"
Efraín Juárez dejó claro que su conexión con Pumas va más allá de lo profesional. "Yo vine por amor, nunca me he movido por dinero y cuando vine aquí a Pumas fue meramente por amor. Estoy aquí porque yo quiero estar aquí", declaró. Estas palabras, aunque emotivas, contrastan con los resultados deportivos, donde el equipo quedó eliminado de todos los torneos en los que participó.
El estratega también reconoció la deuda que tiene con la afición. "Hemos quedado a deber. El torneo pasado quedamos en décimo, pero yo no puedo arrastrar lo que pasó en los últimos 15 años", explicó. Sin embargo, su postura es firme: no se conformará con llegar a semifinales o finales sin ganar. "Me fui campeón y no me quiero ir sin ser campeón", aseguró, dejando en claro que su objetivo es romper la sequía de títulos que azota a la institución desde hace más de una década.
La presión de ser el "técnico que no gana"
La situación se volvió aún más complicada cuando Juárez reveló una anécdota personal que se hizo viral. Su hijo, estudiante en una escuela, fue víctima de burlas por el mal momento del equipo. "En la escuela se burlaban de mi hijo porque su papá ‘no gana’. Yo le dije que papá es honesto y lo da todo por su club. Al día siguiente, se peleó con el que se lo dijo", contó. 🥊 Este episodio no solo muestra el lado humano del técnico, sino también la presión que vive fuera de las canchas.
Aunque algunos podrían ver esto como un acto de valentía, otros lo interpretan como una señal de que la paciencia tiene un límite. Efraín Juárez sabe que los resultados deben llegar pronto, especialmente en un club donde la exigencia es máxima. La pregunta sigue en el aire: ¿podrá soportar el peso de la historia o terminará cediendo ante una oferta tentadora?
El reto de romper la maldición
Los Pumas llevan más de 15 años sin alzar un título de Liga MX, y cada torneo que pasa sin gloria aumenta la frustración. Juárez es consciente de esto y, aunque no quiere cargar con la responsabilidad de los errores pasados, sabe que su legado dependerá de lo que logre en el futuro inmediato.
"Entiendo las demandas y por eso acepté el reto de venir a mi casa, a un club que amo y regresar a la institución a donde se merece", afirmó. Su discurso es claro: no está en Pumas por conveniencia, sino por convicción. Pero en el fútbol, las convicciones sin resultados suelen tener fecha de caducidad.
Datos clave
- Efraín Juárez llegó a Pumas por amor al club, no por dinero.
- Calificó como fracaso el décimo lugar del equipo en el último torneo.
- Su hijo se peleó en la escuela tras burlas por el mal momento del equipo.




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