Jugó en Pumas y le ofrecieron 2 millones para que pierda un partido

El exfutbolista sorprendió a todos al revelar que le ofrecieron una gran cantidad de dinero si perdía un importante juego. Lee la historia.

Jorge Campos, ícono del futbol mexicano y exjugador de Pumas, ha sacudido el mundo del deporte al hacer pública una revelación impactante sobre un intento de soborno en su carrera. En una reciente entrevista en el programa "Farsantes con Gloria", el carismático portero compartió un oscuro episodio que tuvo lugar durante los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

En sus declaraciones, Campos relató cómo un sujeto se le acercó en la Villa Olímpica con una oferta económica deshonesta. "Llegó un tipo, no voy a decir nombres, y me dijo que si perdíamos el partido, me daban 2 millones de pesos", expuso el exguardameta, enfatizando la magnitud de la suma ofrecida a cambio de manipular el resultado de un encuentro olímpico. Esta situación pone en evidencia las sombras que pueden amenazar la integridad del deporte y el compromiso de sus jugadores.

La propuesta del individuo, descrito por Campos como "un tipo con un maletín", buscaba asegurar la derrota del equipo mexicano a cambio de una jugosa recompensa económica. Este tipo de situaciones, que suelen ser más comunes de lo que se piensa, destaca la existencia de intentos de amaño de partidos, una práctica que ha manchado la reputación del fútbol en diferentes latitudes.

Ante esta indecorosa propuesta, la respuesta de Campos fue contundente. "Le dije que no, obviamente. Yo no iba a hacer eso por dinero", afirmó con firmeza, dejando claro que su ética y honor como deportista estaban por encima de cualquier oferta económica. Esta decisión no solo refleja su integridad personal, sino también su respeto por la camiseta que representaba en ese momento: la de la selección mexicana en un evento de gran importancia como lo son los Juegos Olímpicos.

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Aunque Campos no reveló la identidad del individuo que intentó sobornarlo ni el partido específico al que se refiere, su testimonio abre un importante debate sobre la corrupción en el deporte de alto rendimiento. Esta confesión sirve como un recordatorio de que a pesar de las tentaciones que puedan surgir, los valores fundamentales del deporte deben prevalecer.

La valentía de Jorge Campos al compartir esta experiencia, aunque muchos años después, es digna de reconocimiento. Su relato no solo muestra su carácter, sino que también actúa como una advertencia sobre los peligros de la corrupción en el deporte y la importancia de defender la integridad de la competición.

La anécdota de Campos refuerza su imagen como un verdadero ícono del fútbol mexicano, que ha trascendido más allá de lo deportivo. Su compromiso con el juego limpio y su rechazo a la corrupción lo consolidan como un referente de valores positivos en el deporte, inspirando a futuras generaciones de futbolistas a mantener la ética y la integridad en el juego.

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