El Club América ya presentó su lista de 29 inscritos para el Clausura 2026, y como era de esperarse, llenó sus nueve plazas de extranjeros. Rodrigo Dourado es la única novedad foránea, un sueño de André Jardine que por fin se hizo realidad después de más de dos años de espera. Pero mientras la afición celebra, hay un detalle que duele en las finanzas azulcremas: Igor Lichnovsky y Javairo Dilrosun siguen en el club, entrenando, pero sin ser registrados. Dos jugadores que no suman en la cancha, pero que sí restan en la billetera.
La pregunta es obligada: ¿por qué el América mantiene a dos futbolistas que no entran en los planes deportivos? La respuesta no es sencilla, pero los números hablan por sí solos. Según datos de Salary Sport, Dilrosun gana alrededor de 25 millones de pesos al año, mientras que Lichnovsky percibe unos 11 millones. En total, más de 36 millones de pesos anuales que el club destina a dos elementos que no ven acción oficial. Un lujo que muy pocos equipos en el mundo pueden permitirse.
El peso de los contratos que no se cierran
La situación se complica cuando se revisan los detalles contractuales. Igor Lichnovsky tiene contrato hasta junio de 2026, lo que significa que en menos de un año el América podría liberar ese gasto. Pero el caso de Dilrosun es más preocupante: su vínculo se extiende hasta 2027, lo que obliga a la directiva a seguir asumiendo un costo elevado por al menos dos temporadas más. ¿Valió la pena retenerlos sin rendimiento?
El problema no es solo económico, sino también deportivo. Mientras el América invierte en refuerzos como Dourado, el dinero que se va en salarios de jugadores sin actividad limita las posibilidades de traer más talentos. En un fútbol donde cada peso cuenta, mantener contratos sin retorno es un error que puede costar caro en la lucha por títulos.
La planeación que falló en Coapa
Este escenario expone una de las grandes debilidades de la gestión azulcrema: la falta de planificación a largo plazo. No se trata solo de fichar bien, sino de saber cuándo dar por terminado un ciclo. Lichnovsky y Dilrosun fueron en su momento apuestas importantes, pero hoy son un lastre financiero. ¿Hubo oportunidades para negociar su salida? Al parecer, no se concretaron.
El mensaje es claro: en el fútbol moderno, los errores en la gestión de plantillas se pagan caro. El América tiene la obligación de corregir el rumbo si no quiere repetir estos tropiezos en el futuro. Mientras tanto, los aficionados seguirán preguntándose por qué dos jugadores que no juegan siguen cobrando como si fueran piezas clave.
Datos clave
- Dilrosun gana 25 millones de pesos al año sin ser registrado.
- Lichnovsky tiene contrato hasta junio de 2026, mientras que Dilrosun hasta 2027.
- El América destina más de 36 millones de pesos anuales a dos jugadores sin actividad oficial.




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